Las chimeneas metálicas son un elemento funcional y estético dentro de una casa. Por un lado aportan la función de dar calor a la propia estancia en la que se encuentra y a las estancias contiguas. Por otro lado aporta una gran carga de diseño, ya que su acabado metálico centraliza gran parte de la estética de la habitación.

Casi el 100% de las chimeneas metálicas son consideradas chimeneas de diseño y, a parte, de las tradicionales que se adosan a la pared, pueden ser centrales, colgantes, etc. Estas chimeneas pueden utilizar varios tipos de combustible: desde leña y gas, hasta bioetanol.

Chimenea metálica central de la marca Traforart

Las chimeneas metálicas tienen la gran ventaja de que no necesitan obra, llegaría con conectarlas a la preinstalación existente y, en el caso del bioetanol, ni eso, ya que no necesita ningún tipo de conexión. De esta manera se evitan los engorros referentes a albañilería, pladur, etc.
La tendencia actual consiste en un módulo para insertar que se monta sobre una base con carcasa metálica y se deja el tubo a la vista; de tal forma que parece una estufa, pero más vistosa. De esta manera se obtiene una chimenea muy decorativa evitando obras.

Chimenea metálica con frontal direccionable de la marca Stûv

Aunque estas chimeneas pueden ser abiertas, normalmente vienen cerradas, con sistemas de recuperación del calor, optimizando así las pérdidas. Aumentan el aprovechamiento del calor al máximo con opciones como poder direccionar el frente de la chimenea para dirigir el calor o los reguladores de entrada de aire que permiten una mayor o menor combustión en función de las necesidades del momento.

Normalmente las encontramos en color negro y gris antracita, aunque ciertas marcas ya disponen de modelos en diferentes colores.

Chimenea metálica central con acabado en rojo, marca Traforart

Chimeneas metálicas
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